No es una clase típica. Es un espacio donde traés tus dudas clínicas y las trabajás en voz alta, con casos reales, con colegas, con respaldo teórico pero en formato mesa redonda.
Un espacio metacognitivo para revisar tu práctica: ¿Lo que sé es suficiente? ¿Qué necesito ajustar? ¿Qué puedo mejorar como evaluadora?
Así se vive el taller:
→ Escuchás audios de pacientes leyendo en voz alta
→ Analizás producciones escritas de niños
→ Trabajás sobre grillas de registro para lectura y escritura: cómo aplicarlas, anotar e interpretar con solidez
→ En cada caso te preguntás: ¿qué error comete?, ¿cómo se llama ese error?, ¿a qué se debe?, ¿qué información destacaría en la devolución con la familia?, ¿qué planificaría para el tratamiento?
→ Observás, discutís y pensás junto a otras colegas
El valor está en el intercambio. Participás en debates clínicos, escuchás otros razonamientos y descubrís lo que sola no veías. Se crean vínculos, se comparten miradas, nacen lazos profesionales.
Como en el consultorio. Pero acompañada.